El presidente de EE.UU. cede ante la mayoría de las pretensiones iraníes después de clamar por la claudicación incondicional de Teherán, apremiado por las legislativas de mitad de mandato y la impopularidad de una guerra que Israel se empeña en mantener viva mientras golpea directamente los bolsillos de los estadounidenses Estados Unidos afirma que Israel y Hezbollah pactan un alto el fuego en Líbano y que ya entró en vigencia Donald Trump ya tiene su propio tratado de Versalles. Pero, a diferencia del de 1919, la potencia occidental no es la que sale victoriosa del acuerdo, presa de sus promesas y de una errática estrategia desde el primer día de los bombardeos. Al contrario, EE.UU. sale derrotado, con 13 muertos en los ataques y al menos 365 heridos, según el Pentágono, que cifraba en mayo el costo de la guerra en US$29.000 millones, con las reservas de armamentos propias y de los aliados diezmadas. Es más, el Pentágono quiere US$80.000 millones más para cubrir los costes derivados de la guerra con Irán y otros gastos no relacionados con el conflicto, según ha reconocido el subsecretario de Defensa, Stephen Feinberg, en conversaciones recientes con congresistas, informa The Wall Street Journal , que asegura que los legisladores expresaron su preocupación por el hecho de que el Ejército estadounidense esté agotando arsenales que podrían ser necesarios para responder a otras amenazas globales. Y el acuerdo de EE.UU. con Irán, además, consolida el régimen de los ayatolás en el poder, con un compromiso iraní de no producir armamento nuclear en la línea de lo ya recogido en el acuerdo JCPOA de 2015. Aquel llamado Plan de Acción Integral Conjunto comprendía a Irán, junto con Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania, y tenía como fin garantizar que el programa nuclear iraní fuera exclusivamente pacífico a cambio del levantamiento d
El fracaso de Trump en Irán lastra su presidencia 0 Donald Trump ya tiene su propio tratado de Versalles. Pero, a diferencia del de 1919, la potencia occidental no es la que sale victoriosa del acuerdo, presa de sus promesas y de una errática estrategia desde el primer día de los bombardeos. Al contrario, EE.UU. sale derrotado, con 13 muertos en los ataques y al menos 365 heridos, según el Pentágono, que cifraba en mayo el costo de la guerra en US$29.000 millones, con las reservas de armamentos propias y de los aliados diezmadas. Es más, el Pentágono quiere US$80.000 millones más para cubrir los costes derivados de la guerra con Irán y otros gastos no relacionados con el conflicto, según ha reconocido el subsecretario de Defensa, Stephen Feinberg, en conversaciones recientes con congresistas, informa The Wall Street Journal, que asegura que los legisladores expresaron su preocupación por el hecho de que el Ejército estadounidense esté agotando arsenales que podrían ser necesarios para responder a otras amenazas globales. Y el acuerdo de EE.UU. con Irán, además, consolida el régimen de los ayatolás en el poder, con un compromiso iraní de no producir armamento nuclear en la línea de lo ya recogido en el acuerdo JCPOA de 2015. Aquel llamado Plan de Acción Integral Conjunto comprendía a Irán, junto con Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania, y tenía como fin garantizar que el programa nuclear iraní fuera exclusivamente pacífico a cambio del levantamiento de sanciones. Es decir, lo mismo que consiguió Trump tras una guerra de cuatro meses, que dijo que duraría cuatro semanas y que en lugar de acabar con la claudicación incondicional de Teherán terminó con un acuerdo que está siendo contestado por senadores republicanos y boicoteado por el principal aliado de EEUU en la zona, Israel. Este viernes tenían que comenzar las conversaciones técnicas y debía haberse celebrado una firma ceremoniosa del acuerdo. Pero el empeño del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de proseguir con una guerra de la que quería escapar Trump terminó por postergar el inicio de las negociaciones de 60 días que deben concretar el memorando de entendimiento suscrito por los presidentes de Irán y EE.UU., respectivamente. Así, Israel lanzó en las últimas horas una escalada que se cobró decenas de vidas. Según el Gobierno libanés, al menos 47 personas han muerto y 97 han resultado heridas en ataques israelíes lanzados este viernes contra diferentes puntos de Líbano, especialmente el sur, en una violación de los términos del acuerdo alcanzado entre Irán y Estados Unidos para el cese de las hostilidades, que se extiende al país mediterráneo. Irán llevaba semanas advirtiendo que el frente libanés es una de las líneas rojas que puede hacer descarrilar el acuerdo con EE.UU. en caso de que Israel sigue atacando Líbano, como ha continuado ocurriendo. Horas después de esa ofensiva, Israel y Hezbollah pactaron un alto el fuego en Líbano que entró en vigencia a las 16.00 horas de este viernes, hora local, según declaró un alto cargo estadounidense a varios medios, que señaló que el acuerdo fue negociado por EE.UU. y Qatar a través de conversaciones con Israel e Irán, respectivamente. Poca confianza Moussa Bourekba, investigador principal de CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs), tiene poca confianza en que el proceso de negociación de dos meses que se abre ahora llegue a buen puerto. “Lo dudo mucho porque lo que se pretende es que en 60 días se puedan resolver cuestiones que han estado encima de la mesa durante años, o décadas. Y este es el método Trump: la pretensión de que a la geopolítica se le pueda aplicar métodos empresariales a base de acuerdos”, dice a elDiario.es. Hay tres elementos “cruciales” por los que Bourekba pone en tela de juicio la capacidad de resolver este conflicto. “La primera es el uranio. Para EE.UU., sería inaceptable que el programa nuclear iraní siguiese intocable, pero Irán sigue considerando que tiene un derecho irrenunciable a desarrollarlo, no necesariamente con fines militares. Las dos partes están pidiendo algo que es incompatible para el otro”, dice Bourekba. La segunda cuestión son las sanciones: “Se ha hablado de levantar algunas, habrá que ver cuáles son. Irán necesita urgentemente el levantamiento, ha sufrido dos guerras en menos de un año”. Según su análisis, se exige a Irán algunos compromisos “irreversibles, como por ejemplo entregar su stock de uranio a Estados Unidos, a cambio de concesiones que son reversibles, como no volver a atacar o no romper este acuerdo. El origen de esta guerra fue la retirada unilateral de EE.UU. del acuerdo nuclear de 2015 [decretada por Trump en su primera legislatura], y los iraníes son conscientes de ello. No hay mucha confianza entre los actores involucrados”. El tercer elemento es Israel: “Para Israel es una tremenda derrota estratégica, especialmente para Netanyahu, ya que los objetivos declarados de la guerra no fueron alcanzados: no hubo cambio de régimen, no se solucionó la cuestión nuclear, no se erradicó el arsenal militar de Irán, no se limita su rol en la región”. Bourekba vaticina que Israel actuará “para romper a pedazos este acuerdo”, por ejemplo continuando los bombardeos en Líbano. Cambio de planes De la firma en una ceremonia en Suiza no se ha vuelto a hablar. Es más, Trump tiene previsto viajar este viernes para pasar el fin de semana en Camp David, el célebre lugar de descanso de los presidentes estadounidenses que tan poco le gusta a Trump para el ocio, frente a sus campos de golf, lo que da pie a pensar que puedan producirse reuniones relevantes en las próximas horas. El presidente de EE.UU., que está legitimando al régimen de los ayatolás con su acuerdo, clamó por un cambio de régimen el mismo día en que comenzaron los bombardeos. En efecto, Trump prometió el 28 de febrero una “muerte segura” a los soldados iraníes que no se entregaran, y lanzó un contundente mensaje a la oposición a los ayatolás: “Ahora tienen un presidente que les da lo que quieren, así que veamos cómo responden. EE.UU. los respalda con una fuerza abrumadora y devastadora. Ahora es el momento de tomar el control de su destino y abrazar el futuro próspero y glorioso que está al alcance de su mano. Este es el momento de actuar. No lo dejen pasar”. Pero nada de eso ha ocurrido. Ni la muerte segura de la guardia revolucionaria iraní, ni la toma de control del país por parte de la oposición, ni la claudicación de Irán. Al contrario, el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz desde el primer día de la guerra generó una crisis mundial de energía, en tanto que se ha cerrado el paso al 20% del comercio del petróleo: los precios de la gasolina crecieron un 50% en EE.UU., el barril de Brent superó los 100 dólares y la inflación ha llegado al 4,2%, un máximo en tres años. Y todo esto a escasos meses de unas elecciones legislativas en las que la Casa Blanca está en disposición de perder el control del Capitolio. No en vano, la guerra en Irán es la más impopular de todas las guerras desatadas por EE.UU. Es más, la mayoría de los estadounidenses sigue suspendiendo la forma en la que Trump está gestionando la guerra de Irán. Según una encuesta publicada este viernes por AP, aproximadamente dos tercios (el 65%) de los adultos estadounidenses desaprueba la forma en que Trump está gestionando Irán. No obstante, mientras que la gran mayoría de los demócratas y los independientes ven las acciones de Trump de forma negativa, solo el 28% de los republicanos se muestra descontento. Y el índice de aprobación general se sitúa en el 37%, sin cambios respecto a una encuesta de Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research realizada en mayo. La nueva encuesta se ha llevado a cabo del 11 al 17 de junio, justo después de que Trump retirara sus amenazas de intensificar la guerra con Irán. La encuesta se realizó mientras Trump anunciaba un acuerdo con Irán y autorizaba el fin del bloqueo naval estadounidense en el est